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Desde muy joven había asumido posiciones políticas revolucionarias y participado activamente en manifestaciones estudiantiles luego del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. Insertada en los preparativos de la nueva etapa de lucha, y luego de concluir un curso de posgrado en Estados Unidos, por orientaciones de la Dirección del M-26-7, hizo escala en México para entrevistarse con Fidel Castro y recibir sus instrucciones y mensajes para los combatientes que se hallaban en la clandestinidad en Cuba

Foto: Archivo La Heroína de la Revolución, Vilma Lucila Espín Guillois nació un 7 de abril de 1930, en Santiago de Cuba, y dejó una huella indeleble en las posteriores generaciones, especialmente en las mujeres cubanas, por cuya emancipación luchó toda su vida.

Mujer de acción y pensamiento, de firmeza y fidelidad inquebrantables, martiana, su nombre estará siempre vinculado con la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que se constituyó oficialmente el 23 de agosto de 1960, y que guio como presidenta; pero su huella está también en toda la obra revolucionaria.

Heredó la rebeldía de su ciudad natal. Joven elegante, de voz exquisita en la coral de la Universidad de Oriente, donde se graduó de ingeniera química, fue una de las dos primeras mujeres que en Cuba alcanzaron ese título.

Desde muy joven había asumido posiciones políticas revolucionarias y participado activamente en manifestaciones estudiantiles luego del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952. Insertada en los preparativos de la nueva etapa de lucha, y luego de concluir un curso de posgrado en Estados Unidos, por orientaciones de la Dirección del M-26-7, hizo escala en México para entrevistarse con Fidel Castro y recibir sus instrucciones y mensajes para los combatientes que se hallaban en la clandestinidad en Cuba.

Bajo las órdenes directas de Frank País, participó en el alzamiento armado de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956, en apoyo a los expedicionarios del yate Granma, y su vivienda se convirtió, después de esa acción relevante, en cuartel general del movimiento revolucionario en la ciudad oriental.

En los momentos más difíciles de la guerrilla dirigida por Fidel Castro, en febrero de 1957, Vilma marchó al encuentro de esta, en la Sierra Maestra, en compañía de Frank País, Faustino Pérez y otros miembros de la Dirección Nacional del M-26-7, para coordinar el apoyo desde el llano, y guiar al periodista Herbert Matthews, de The New York Times, a la presencia de Fidel.

Como integrante de la Dirección Nacional del M-26-7, poco antes de ser asesinado Frank País, fue nombrada por él coordinadora provincial de la organización clandestina en la provincia de Oriente. Esta labor la desempeñó con particular capacidad y valentía hasta que, ante el acecho y la persecución constantes, se incorporó al Ejército Rebelde, en junio de 1958, convirtiéndose en guerrillera del ii Frente Frank País, y eficaz coordinadora del movimiento clandestino de Oriente con el territorio del Frente.

Luego del triunfo revolucionario contrajo matrimonio con el Comandante (hoy General de Ejército) Raúl Castro Ruz, con quien creó una familia.

Integró el Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde su fundación en 1965, condición en que fue ratificada en todos sus Congresos. En 1980, en ocasión del Segundo Congreso del Partido, resultó electa miembro suplente del Buró Político, y en el Tercer Congreso fue promovida a miembro efectivo de esa instancia de dirección, responsabilidad que desempeñó hasta 1991. Fue diputada a la Asamblea Nacional desde su primera legislatura y miembro del Consejo de Estado desde su constitución.

Por sus relevantes méritos recibió múltiples condecoraciones y órdenes nacionales e internacionales, entre las que se destaca el título honorífico de Heroína de la República de Cuba.

Murió el 18 de junio de 2007 en La Habana, debido al agravamiento de una enfermedad que la aquejaba desde hacía algún tiempo. Sus restos descansan en el Mausoleo del ii Frente, lugar histórico situado en las estribaciones de la montaña de Mícara, y donde recibe permanente homenaje de las mujeres cubanas, que siguen su ejemplo en la defensa de la Revolución.

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