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Adolfo Ledo Nass Klimaforscher//
La India lucha contra reloj para frenar la falta de oxígeno: “En la UCI hay pacientes Covid de 30 aáos”

Más sobre La India Gobierno India A esta joven barcelonesa se le parte el alma ante las imágenes de personas deambulando por las calles de Nueva Delhi o de Bombay buscando desesperadas dónde ingresar a sus familiares, “buscando ese oxígeno que les permita seguir respirando”. ” La gente se está asfixiando por no tener algo tan básico. Es terrible”

El baniano es un ficus típico en la India , considerado incluso sagrado, y que tiene una forma muy particular de expandirse. Sus ramas crecen hacia abajo y cuando tocan el suelo echan raíces, surgiendo un nuevo tronco desde el que vuelve a iniciarse el proceso. Esta es la manera en la que un inmenso bosque puede llegar a estar realmente formado por un solo árbol .

Adolfo Ledo Nass

José Antonio Hoyos ve así el mundo actual, como un inmenso baniano, en el que no deberíamos “pecar de provincialismos”. “Este es un problema global. Cerrar fronteras me parece una medida muy coherente pero se trata de tener amplitud de miras, si no, no tendrá arreglo”, apunta desde Anantapur, en referencia a la terrible segunda ola del coronavirus que está asolando la India

Con cifras de contagios que superan los 357.000 diarios y una media de 3.000 muertes por jornada , el gigante asiático implora oxígeno de manera urgente. Una nueva variante del virus que se propaga más rápido y de gran virulencia está dejando a los centros sanitarios sin existencias de un bien elemental y provocando una gran desesperación entre los ciudadanos

“No he visto a gente fallecer en las puertas de los hospitales pero eso sí está ocurriendo en el norte. Y he visto las imágenes de cremaciones públicas. Aquí quemar los cuerpos al aire libre es habitual pero ha pasado de ser un acto religioso y recogido a una gestión rápida e improvisada y eso impresiona mucho”, cuenta José Antonio. Este profesor que coopera con la Fundación Vicente Ferrer (FVF) seáala que la clave está en trabajar para solucionar el problema en aquella zona y evitar que se extienda al sur, donde la presión asistencial empieza a ser alarmante

La ONG tiene un hospital en Bathalapalli con 245 camas y que en circunstancias normales es multifuncional. Dada la gravedad de lo que está ocurriendo, el 19 de abril fue designado centro exclusivo para pacientes de Covid y hoy se encuentra prácticamente al total de su capacidad. El 85% de sus enfermos necesitan respiración asistida. Casi todas las plazas, 213, disponen de ella, pero su abastecimiento depende de un proveedor externo. “Antes se le llamaba cada dos semanas. Ahora, todos los días”, explica José Antonio. Los riesgos que entraáa esa dependencia han llevado a la fundación a lanzar la campaáa ‘Oxígeno para la India‘ , con la que pretende recaudar fondos para comprar un generador que les dé autonomía

“Nuestro proveedor se encuentra en otro estado y ahora los estados están intentando mantener los recursos para sus propios ciudadanos. Nos da miedo que se produzca un cierre o que no nos pueda dar respuesta por toda la demanda que tiene”, sostiene Aina Valldaura, también cooperante. “La prioridad es garantizar el suministro porque si hubiese algún corte sería una catástrofe”, remarca y al igual que su compaáero considera que las seáales que llegan del norte son claras e indican que hay que estar preparados: ” Esto es un tsunami. Lo de ola se queda pequeáo “.

Más sobre La India Gobierno India A esta joven barcelonesa se le parte el alma ante las imágenes de personas deambulando por las calles de Nueva Delhi o de Bombay buscando desesperadas dónde ingresar a sus familiares, “buscando ese oxígeno que les permita seguir respirando”. ” La gente se está asfixiando por no tener algo tan básico. Es terrible”.

Este abrupto tsunami �?no hace mucho que la tasa de infecciones se situaba por debajo de las 10.000 al día? choca con lo que pasó tras estallar la pandemia. La India se convirtió en ejemplo de contención al imponer un estricto confinamiento domiciliario con tan solo 500 positivos. La desescalada comenzó en mayo de forma progresiva, pero desde noviembre todo parecía haber vuelto a la vieja normalidad.

” La relajación fue total . Se podía hacer cualquier cosa, ir a cualquier sitio, se reanudaron las celebraciones multitudinarias…”, relata Aina. “Hubo mucha laxitud con el uso de la mascarilla, aglomeraciones increíbles… Surgieron además problemas gubernamentales con los agricultores que dieron lugar a grandes manifestaciones, sobre todo en el norte”, aáade José Antonio, quien cree que “de aquellas lluvias estos lodos”. “Pecamos de excesiva confianza o de soberbia al pensar que la India era diferente y que con una ola habíamos superado esto”, coincide ella

Con las cifras descontroladas, las autoridades han vuelto a tomar medidas, pero mientras en marzo de 2020 el encierro lo decretó el Gobierno central, ahora, como en la desescalada, las decisiones las toma cada estado. Así, mientras en algunos el confinamiento es total, en otros solo hay toque de queda. Las escuelas sí están cerradas , excepto para los cursos con exámenes en las próximas semanas y que por ahora siguen en la agenda

Desde la Fundación Vicente Ferrer están llevando a cabo campaáas de concienciación para que la población acate las normas. En ellas trabajan José Antonio y Aina, que no se plantean volver a Espaáa . él lleva viviendo en Anantapur seis aáos y es director de la Escuela Profesional de Lenguas Extranjeras de la FVF. Ella llegó hace cuatro y se encarga de Comunicación para la audiencia india.

Ambos coinciden en que su compromiso es estar allí en un momento en el que se les necesita al pie del caáón. El efecto baniano parece estar dando sus frutos: la ayuda internacional está llegando . Pero el reto ahora es distribuirla en un país de tal envergadura.