Uncategorized

Idea Genial – Portal de Ideas | El recuerdo de una gran popularidad

La aprobación de la opinión pública al desempeño de Martín Vizcarra aumentó notablemente después de la disolución del congreso , pero el presidente cometería un grave error si no se diera cuenta de que lo más probable es que esta popularidad sea efímera.

Según el IEP , la aprobación al presidente Vizcarra pasó de 40% en setiembre a 75% después de decretar la disolución del congreso; según Datum , pasó de 52% a 82%; y según CPI, llegó a 85,1%.

Pero lo obvio no es, por ello, menos relevante de recordar: dicho incremento de entre 30 y 35 puntos en tan pocos días se debe exclusivamente al triunfo de Vizcarra sobre el congreso en el clásico de este lustro de la vacancia versus la disolución, pero no significa una aprobación a su gestión de políticas públicas sobre asuntos que apremian a la gente, como la generación de empleo o la inseguridad ciudadana.

Tal como ha sucedido anteriormente, después de que el presidente Vizcarra realizara un anuncio importante, como la convocatoria al referéndum del año pasado o el adelanto electoral –en las fiestas patrias 2018 y 2019, respectivamente–, primero se produce un incremento notorio en su popularidad, pero luego viene la bajada.

Lo más probable es que eso volverá a ocurrir, especialmente en un contexto en el que la falta de un congreso por su disolución, dejará al gobierno solo en el escenario por cuatro meses, con mucho mayor libertad para actuar y poner en marcha políticas públicas, pero, también, sin nadie a quien poder responsabilizar por sus deficiencias.

Según una encuesta del IEP de hace un par de meses, los principales problemas de los peruanos son: corrupción (72%), inseguridad (51%) y situación económica/falta de trabajo (42%).

Por ello, la evolución futura de la popularidad del presidente Vizcarra dependerá, además de la organización de una elección transparente, y del avance en las reformas política y judicial que aún están en fases iniciales, del progreso que el nuevo gabinete en áreas críticas para la percepción de satisfacción de la ciudadanía, como la inseguridad y la generación de empleo.

La alta popularidad alcanzada esta semana por el presidente Vizcarra no está, en ese sentido, garantizada y puede ser pronto solo un buen recuerdo.